

Un simulacro de incendio permite poner a prueba la respuesta de una empresa, escuela u organización ante una emergencia ficticia. Sirve para comprobar si las personas reconocen la alarma y si pueden seguir los procedimientos establecidos. También ayuda a detectar aspectos que necesitan corregirse antes de enfrentar una situación de emergencia real.
Para que el ejercicio sea útil como medida de prevención, se necesita planeación. Esto implica definir un escenario, asignar responsables, establecer medidas de seguridad, ejecutar las acciones previstas y evaluar los resultados. En las empresas, la planeación y el registro de resultados deben documentarse por escrito conforme a la NOM-002-STPS-2010.
Ayuda a comprobar si la alarma se percibe correctamente, si las personas conocen sus responsabilidades y si la comunicación funciona adecuadamente. También permite identificar deficiencias y oportunidades de mejora.
No todos los simulacros requieren evacuar por completo un inmueble. La decisión depende del escenario planteado y de las condiciones internas y del entorno.
Cuando el ejercicio incluye evacuación, conviene observar más el tiempo necesario para salir. También es importante revisar qué ocurre con las personas que requieren apoyo, cómo se controla a los visitantes y cómo se confirma la presencia de los ocupantes en el punto de reunión.
En México, la NOM-002-STPS-2010 establece una frecuencia mínima para los simulacros de emergencias de incendio en los centros de trabajo, de acuerdo con su clasificación de riesgo.
También es importante revisar si existen requisitos adicionales de Protección Civil o, en el caso de escuelas, de la autoridad educativa correspondiente.
Por otra parte, CENAPRED recomienda realizar por lo menos tres simulacros al año. Esta recomendación general no sustituye los mínimos establecidos por la NOM para emergencias de incendio en centros de trabajo ni otros requisitos que puedan aplicar al establecimiento.
Cuando se habla de tipos de simulacro, es útil distinguir tres criterios de clasificación: función, programación y alcance. Esto significa que un mismo ejercicio puede combinar diferentes características.
| Criterio | Modalidades | ¿Qué cambia? |
| Función | De gabinete o de campo | En gabinete se revisan el escenario y las funciones. En campo se llevan a la práctica las acciones previstas |
| Programación | Con previo aviso o sin previo aviso | Indica si los participantes conocen anticipadamente la fecha y hora del ejercicio. |
| Alcance | Parcial o total | Puede involucrar determinadas áreas o abarcar todo el centro de trabajo. |
Para una primera práctica, se recomienda avisar a los ocupantes y realizar primero un ejercicio de gabinete antes de pasar al ejercicio de campo.
Un simulacro sin previo aviso no significa un ejercicio sin planeación. Las medidas de seguridad, responsables y el protocolo que se seguirá deben definirse antes de realizarlo.
Aunque no formes parte de la coordinación, tu participación influye en el resultado del ejercicio.
En escuelas, el ejercicio debe adaptarse a las características de la población. Esto puede incluir utilizar lenguaje adecuado para la edad, mantener el control de cada grupo e incluir al personal de apoyo y a los visitantes.
La siguiente secuencia es una forma práctica de organizar el ejercicio. No corresponde a una lista oficial establecida por la NOM.
1. Define el objetivo y el escenario
Comienza por definir qué quieres comprobar. Puede ser, por ejemplo, si la alarma se percibe en todas las áreas, si las instrucciones llegan correctamente al personal o si el conteo final incluye a empleados, contratistas y visitantes.
También puedes evaluar determinados tiempos de respuesta, siempre que se definan previamente qué momentos se medirán y para qué se utilizará esa información.
Un objetivo específico aporta más información que simplemente plantear “hacer el simulacro anual”.
La NOM establece que la planeación debe identificar a las personas encargadas del simulacro. El plan también debe contemplar la evacuación de trabajadores, contratistas, visitantes y personas con discapacidad.
Según las características del inmueble y su plan de emergencia, puedes distribuir funciones como las siguientes:
También conviene comprobar previamente las herramientas y equipo que serán necesarios durante el ejercicio y asegurarse de que los responsables sepan qué recursos tienen disponibles.
Las actividades de rescate o combate de incendios deben corresponder a la preparación y entrenamiento de quienes las realizan. No deben asignarse este tipo de maniobras a personas que no cuenten con la capacitación necesaria.
El simulacro necesita una planeación escrita. Entre otros datos, debe considerar la fecha y hora, el alcance, las personas involucradas, el escenario, la secuencia de acciones y, cuando corresponda, la participación de cuerpos especializados de la localidad.
También conviene definir quién tiene autoridad para suspender el ejercicio, cómo se distinguirá una emergencia real y qué actividades no formarán parte de la representación.
Para un ejercicio básico te recomendamos: no generar fuego ni humo, no bloquear las salidas, no representar lesiones mediante caídas o arrastres y no descargar extintores.
Las llamadas a servicios de emergencia no deben utilizarse como parte de una representación ficticia, salvo que exista coordinación con la autoridad correspondiente.
Si necesitas realizar una práctica de extinción, debe organizarse por separado, con personal competente, condiciones adecuadas y medidas de control específicas.
Antes de iniciar, realiza un recorrido por la zona donde se desarrollará el ejercicio para comprobar que las rutas estén libres de obstáculos, que la señalización pueda identificarse y que los medios de comunicación previstos estén disponibles.
Los participantes deben saber cuál será la señal de inicio, qué acciones les corresponden y cómo se comunicará una posible suspensión.
También es importante comprobar que la alarma o mecanismo de aviso pueda ser percibido por los ocupantes, incluidas las personas con discapacidad auditiva o visual.
Para complementar este punto, consulta los criterios sobre cómo se establece una ruta de evacuación.
Activa el aviso acordado y registra el inicio del ejercicio. Durante una evacuación, las personas deben seguir las instrucciones y desplazarse con orden, sin correr, empujar ni gritar. Los elevadores no deben considerarse parte de una ruta de evacuación.
El propósito es comprobar que la respuesta y reacción sea la adecuada conforme al procedimiento previsto, no convertir el simulacro en una competencia de velocidad. Tampoco debe permitirse que los participantes regresen por objetos personales.
Si durante el ejercicio aparece humo real, ocurre una lesión, se activa una alarma no prevista o surge cualquier condición insegura, la simulación debe detenerse y debe aplicarse la respuesta correspondiente a la situación de emergencia real.
En el punto de reunión, realiza el control de las personas presentes e informa cualquier ausencia a la coordinación. El conteo debe compararse con las personas que realmente se encontraban en el inmueble ese día, no únicamente con una lista general de empleados.
Si falta alguien, comunica su última ubicación conocida a la coordinación. No envíes a participantes sin preparación a buscarlo ni permitas que reingresen por iniciativa propia.
Los grupos deben permanecer en el punto establecido hasta que la persona responsable comunique el cierre del ejercicio y las indicaciones para regresar.
Un simulacro aporta valor cuando lo observado se convierte en acciones de mejora. El reporte debe registrar los recursos utilizados, las desviaciones respecto a lo planeado, las recomendaciones, la duración y los responsables.
Evita conclusiones generales como “todo salió bien”. Es más útil documentar hechos concretos: qué ocurrió, dónde se presentó una dificultad y qué debe modificarse.
Como seguimiento, asigna a cada hallazgo una acción, una persona responsable y una fecha de revisión. El siguiente simulacro puede utilizarse para comprobar si las correcciones realmente funcionaron y mantener un proceso continuo de prevención.
Supongamos que durante el simulacro se detecta que la alarma no puede percibirse correctamente dentro de una sala cerrada. En lugar de registrar únicamente el problema, el reporte debe ayudar a definir qué se hará para corregirlo.
En este caso, el hallazgo podría documentarse de la siguiente manera:
Este seguimiento permite que los resultados del simulacro se conviertan en acciones concretas de prevención y mejora. Además, la corrección puede volver a comprobarse durante el siguiente ejercicio para confirmar que el problema no se repita.
El siguiente ejemplo es ficticio y debe adaptarse a las condiciones y al plan de cada inmueble antes de utilizarse.
| Momento | Acción prevista | Responsable propuesto | Qué observar |
| Antes del inicio | Comprobar rutas, avisos, apoyos y control de asistentes | Coordinación y seguridad | Si existen las condiciones necesarias para iniciar |
| Inicio | Entregar la tarjeta de escenario y emitir la alarma autorizada | Coordinación | Hora del aviso y recepción en las diferentes áreas |
| Respuesta inicial | Comunicar instrucciones e iniciar la evacuación prevista | Responsables de área | Comprensión del mensaje y reacción |
| Desplazamiento | Seguir las rutas y prestar los apoyos acordados | Guías y responsables de apoyo | Obstrucciones, demoras y dificultades |
| Punto de reunión | Consolidar el conteo de los ocupantes | Control de ocupantes | Personas confirmadas y posibles discrepancias |
| Cierre | Verificar las condiciones y comunicar el fin del ejercicio | Coordinación | Que nadie regrese por iniciativa propia |
| Evaluación | Comparar lo observado con el guión y definir correcciones | Coordinación y observadores | Hallazgos, evidencia y acciones de seguimiento |
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No. Un incendio puede representarse mediante una tarjeta, aviso u otro recurso previamente establecido, sin generar fuego ni humo.
No necesariamente. El alcance depende del escenario y puede involucrar determinadas áreas o todo el centro de trabajo. La decisión debe responder al objetivo del ejercicio.
No. Que los participantes desconozcan la fecha o la hora no elimina la necesidad de planear el ejercicio, definir responsables y establecer medidas de seguridad.
Deben documentarse y convertirse en acciones de seguimiento. Es recomendable indicar qué se corregirá, quién será responsable y cuándo se revisará nuevamente.

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